Misión imagen: Sheinbaum entrega casas en Monclova para maquillar el desastre de Morena
Por: Gabo Valgar.
Hoy, 21 de febrero de 2026, Claudia Sheinbaum llega a Monclova a entregar unas cuantas casas del programa “Viviendas para el Bienestar” en Colinas de Santiago, mientras el rechazo a Morena se siente cada vez más fuerte en esta ciudad que aún llora la quiebra de AHMSA. El timing no es casual: a días de la subasta de la acerera y a meses de las campañas locales, la presidenta viene con llaves en mano para tapar bocas y reconstruir una imagen hecha trizas por el legado tóxico de AMLO.
Las casas —alrededor de 60 o 85, según la fuente oficial que se consulte— se promocionan como listas para habitar, pero los rumores locales no mienten: prisas en la terminación, acabados pendientes y esa típica entrega exprés que huele a campaña más que a vivienda digna.
¿De verdad creen que unas paredes sin pintar y promesas de “bienestar” van a borrar el desempleo masivo que dejó su partido?
El verdadero cáncer aquí es Altos Hornos de México. El libro de Julio Scherer Ibarra lo deja clarísimo: AMLO usó el poder del Estado para asfixiar a AHMSA por rencor personal contra Alonso Ancira, ignorando rescates viables y sacrificando miles de empleos coahuilenses en nombre de una venganza política barata. El gobernador Manolo Jiménez lo señala sin titubeos : fue un “ataque directo” que destruyó el sustento de familias enteras.
Morena destruyó el acero de Monclova y ahora llega la presidenta a entregar casitas prefabricadas como si eso compensara la ruina industrial. Es cinismo puro.
Y para rematar, el 2026 ha sido un desfile de escándalos morenistas: alcaldes detenidos por nexos con el narco, renuncias forzadas por acusaciones de colusión criminal, financiamiento turbio y pactos que apestan a narco-política.
Entregar llaves mientras el legado de su movimiento es destrucción industrial y promesas rotas no engaña a nadie en Monclova.
Coahuila merece mucho más que migajas electorales: justicia por AHMSA, transparencia real en los programas sociales y un gobierno que no use el poder para venganzas ni el bienestar para comprar votos.
Morena puede seguir repartiendo casas a medias, pero la memoria de esta tierra forjada en acero no se borra con una entrega exprés. Las urnas llegarán pronto, y aquí la gente no perdona fácilmente.