Coahuilenses optan por la estabilidad y la seguridad
Saltillo, Coahuila – A pocos días de las elecciones locales en Coahuila, el panorama para los candidatos de Morena se torna complicado ante el impacto de los recientes escándalos de corrupción y presuntos vínculos con el narcotráfico que han sacudido al partido a nivel nacional, particularmente tras los señalamientos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
Los coahuilenses, que han visto cómo su entidad se consolida como uno de los estados más seguros del país según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI —con ciudades como Saltillo (capital más segura), Piedras Negras (frontera más segura) y Torreón destacando en el top nacional—, parecen priorizar la continuidad de políticas que han garantizado estabilidad y paz social.
El caso Rocha Moya, que involucra acusaciones de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa (incluyendo apoyo electoral y protección a cambio de impunidad), ha generado un efecto dominó en Morena. Esto ocurre justo antes de comicios clave, interpretados como las primeras elecciones significativas tras estos “mega escándalos”. El partido ha respondido endureciendo filtros para candidatos y prometiendo cero tolerancia a la corrupción, pero analistas y oposición ven un golpe a su credibilidad.
En Coahuila, donde el gobierno estatal ha destacado por estrategias de seguridad coordinadas entre los tres órdenes de gobierno, con énfasis en prevención, inteligencia y proximidad, la percepción ciudadana contrasta fuertemente con entidades afectadas por violencia. Gobernadores y dirigentes opositores han señalado que el “efecto Rocha” fortalece el mensaje de estabilidad local frente a riesgos asociados a Morena.
Fuentes cercanas a las campañas indican que los electores valoran resultados concretos: reducción de homicidios, esclarecimiento de casos y atracción de inversiones en un entorno seguro. En contraste, los escándalos nacionales —que incluyen cuestionamientos a financiamiento de campañas y redes de corrupción— han complicado el posicionamiento de Morena en la entidad, donde ya se reportan movimientos opositores para capitalizar el descontento.
“Los coahuilenses no quieren experimentos; quieren seguir viviendo en paz”, comentó un analista político local. Con el registro de candidaturas reciente y el clima preelectoral, todo apunta a que la estabilidad y la seguridad serán los ejes que definan el voto este 7 de junio.
Morena, por su parte, mantiene que los señalamientos son intervencionistas y llama a la unidad, mientras endurece sus procesos internos de cara a 2027. Sin embargo, el timing de los escándalos coloca al partido en uno de sus momentos más desafiantes en Coahuila.
La ciudadanía decidirá en las urnas si prioriza el modelo que ha mantenido a Coahuila como referente nacional de seguridad o apuesta por un cambio con riesgos evidentes.