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Pemex admite que el derrame de petróleo en el Golfo de México provino de una fuga en sus ductos y separa a tres funcionarios por presunto ocultamiento

Ciudad de México, 17 de abril de 2026 — Tras semanas de versiones encontradas, Petróleos Mexicanos (Pemex) reconoció este 16 de abril que el derrame de hidrocarburos reportado desde febrero en el Golfo de México se originó por una fuga en uno de sus oleoductos del complejo Cantarell, en la Sonda de Campeche. La empresa estatal separó de sus cargos a tres funcionarios por presunto ocultamiento de información, mientras la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) presentó una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra quien resulte responsable.0

El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, informó durante una conferencia interinstitucional que la fuga ocurrió en un ducto de gran capacidad en la zona de Abkatún-Cantarell. Aunque inicialmente las autoridades habían atribuido el incidente a un buque no identificado y a emanaciones naturales (chapopoteras), evidencias de imágenes satelitales y análisis científicos obligaron a rectificar la versión oficial.12

Cronología controvertida: de febrero a marzo

Organizaciones ambientalistas como Greenpeace México, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), CartoCrítica y la Alianza Mexicana contra el Fracking, entre otras, denunciaron desde finales de marzo que el derrame no inició en marzo, como sostuvo inicialmente el gobierno, sino a principios de febrero de 2026.

Según sus investigaciones, entre el 7 y el 14 de febrero, el buque especializado en reparación de ductos Árbol Grande (contratado por Pemex) permaneció más de 200 horas sobre el oleoducto “Old Ak C”, que conecta el campo Cantarell con la terminal de Dos Bocas, mientras imágenes satelitales mostraban una extensa mancha de petróleo en la zona. Esto generó fuertes acusaciones de ocultamiento por parte de Pemex y el gobierno federal.2

Pemex había negado inicialmente cualquier responsabilidad, argumentando que el buque realizaba inspecciones preventivas rutinarias y que el hidrocarburo provenía de fuentes naturales o de un buque anclado frente a Veracruz. La presidenta Claudia Sheinbaum incluso formó un grupo interdisciplinario de científicos para investigar, y en un primer momento se habló de “emanaciones naturales” coincidentes con la zona.

Impacto ambiental y respuesta

El derrame ha afectado cientos de kilómetros de litoral en los estados de Veracruz, Tabasco y Tamaulipas, con reportes que elevan la cifra a cerca de 900-1,000 km de costa contaminada. Se han recolectado cientos de toneladas de residuos impregnados de crudo (más de 915 toneladas según algunas actualizaciones), y se han instalado barreras de contención y brigadas de limpieza con participación de la Secretaría de Marina (Semar), Pemex y comunidades locales.

Pescadores y comunidades costeras han reportado daños a la fauna marina, manglares y actividades económicas como la pesca de ostión. Organizaciones civiles denuncian que la demora en reconocer el origen real agravó los impactos y generó desconfianza.1

Reacciones y consecuencias

La admisión de Pemex llega después de fuertes críticas de ambientalistas, quienes hablaron de “falsedad oficial” y exigieron transparencia y reparación de daños. La separación de funcionarios y la denuncia penal buscan deslindar responsabilidades internas, pero las investigaciones continúan para determinar la magnitud exacta de la fuga, posibles sanciones y si existen daños permanentes al ecosistema.

Este caso revive críticas históricas hacia Pemex por incidentes similares en el Golfo de México, donde la opacidad y la minimización inicial de derrames han sido recurrentes.

Mientras las labores de limpieza y monitoreo continúan, la sociedad civil y expertos demandan mayor rendición de cuentas, protocolos de respuesta más ágiles y medidas preventivas en la infraestructura envejecida de la paraestatal.

 

 

 


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