Otro hijo de los privilegiados del bienestar: el hijo de Marcelo Ebrard vivía a todo lujo en la embajada de México en Londres
Otro caso de presunto uso privilegiado de recursos públicos sale a la luz en el entorno de Marcelo Ebrard Casaubón, actual secretario de Economía y exsecretario de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
De acuerdo con la columna “Los huéspedes VIP de la embajada en Londres”, publicada este martes por el periodista Claudio Ochoa Huerta en El Universal, el hijo de Ebrard, Marcelo Patrick Ebrard Ramos, vivió durante al menos seis meses (de octubre de 2021 a abril de 2022) en la residencia oficial de la Embajada de México en Londres, ubicada en la exclusiva Belgrave Square, una de las zonas más aristocráticas y caras de la capital británica.
La residencia cuenta con amplias habitaciones en el segundo piso, equipadas con alfombras, chimenea decorativa, clóset y calefacción. El valor de renta mensual de un espacio similar en esa área oscila entre 3,200 y 4,600 libras esterlinas (aproximadamente entre 80,000 y 115,000 pesos mexicanos al tipo de cambio actual), según sitios especializados en bienes raíces.
Según las fuentes consultadas por el columnista (tres fuentes nacionales y extranjeras), el joven no solo recibió hospedaje gratuito mientras cursaba una maestría, sino que gozó de todos los servicios de la residencia oficial: personal de aseo, lavado y planchado de ropa, y comida preparada por una cocinera personalizada, todo con cargo al erario público.
El artículo señala que Ebrard, quien en ese entonces era el responsable de la política exterior de México, tenía a su hijo instalado en “el mejor cuarto con vista a la aristocrática plaza”. Al ser consultado, el secretario Ebrard reconoció a través de su área de prensa que su hijo permaneció allí por seis meses “a invitación de la entonces embajadora”.
Esta revelación ha generado polémica dentro de las filas de Morena y en redes sociales, donde se le compara con otros casos de supuestos “huéspedes VIP” en sedes diplomáticas mexicanas. Críticos lo señalan como un ejemplo más de la brecha entre el discurso de austeridad republicana promovido por el gobierno de López Obrador y las prácticas de algunos de sus funcionarios de alto nivel.
Hasta el momento, ni la Secretaría de Relaciones Exteriores ni la actual administración han emitido una postura oficial detallada sobre el caso. La columna plantea cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos en embajadas y residencias oficiales, especialmente cuando se trata de familiares directos de quienes ocupaban cargos clave en la política exterior.
Este episodio se suma a otras controversias previas sobre el estilo de vida de algunos hijos de figuras políticas mexicanas, que contrastan con el discurso oficial de combate a los privilegios y la “mafia del poder”.