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Chilapa bajo fuego: Ataques de "Los Ardillos" exhiben presuntos nexos con el poder

Mientras comunidades indígenas cumplen una semana bajo asedio criminal, surgen señalamientos que vinculan directamente a la alcaldesa Mercedes Carballo Chino con el liderazgo del grupo delictivo.

CHILAPA, GUERRERO. – La violencia en la región Centro y Montaña Baja de Guerrero ha alcanzado un punto crítico. Comunidades indígenas de Chilapa cumplen siete días bajo ataques armados, detonaciones constantes y el uso de drones hostiles. Detrás de este asedio se identifica a “Los Ardillos”, una organización criminal que, según denuncias de activistas y registros civiles, opera con una preocupante cercanía al gobierno municipal.

Una administración "en familia"

La crisis humanitaria en Chilapa coincide con una administración local señalada por vínculos de parentesco con el crimen organizado. La alcaldesa Mercedes Carballo Chino (PRI-PAN-PRD) es cuñada de Celso Ortega Jiménez, alias “La Vela”, uno de los máximos líderes de “Los Ardillos”.

La influencia del grupo no termina ahí: Irving Ortega Carballo, sobrino de la edil e hijo del líder criminal, ocupa actualmente el cargo de secretario particular en el ayuntamiento. Para organizaciones sociales, esta estructura es una prueba fehaciente de la infiltración delictiva en la administración pública.

El saldo del horror: Desplazamiento y muerte

Plácido Galindo, dirigente del Consejo Indígena y Popular Emiliano Zapata, denunció una década de resistencia ante una violencia sistemática que involucra, presuntamente, a la propia policía municipal.

  • 76 asesinados y 25 desaparecidos vinculados a operadores del grupo criminal y policías locales.

  • 800 personas desplazadas recientemente hacia municipios como Tixtla y Acahuetlán huyendo de las ráfagas y los drones.

“Autoridades estatales y federales conocen la relación entre el crimen organizado y distintos gobiernos municipales, pero no resuelven el problema”, acusó Galindo.

El control absoluto de "Los Ardillos"

Con presencia en al menos 13 municipios, incluyendo la capital Chilpancingo, “Los Ardillos” han extendido su control más allá del narcotráfico. Se les atribuye:

  • Extorsión, cobro de piso y control de rutas de transporte.

  • Explotación de campesinos para la siembra de amapola y hoja de coca.

  • Homicidios de alto impacto, como el del exalcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos.

Pese a que el líder del grupo, Celso Ortega, ha aparecido previamente en videos con figuras políticas de diversos partidos, la impunidad parece blindar a la organización, mientras las comunidades indígenas de Guerrero permanecen en el abandono y bajo fuego cruzado en su disputa contra el grupo rival "Los Tlacos".

¿Crees que la intervención federal es suficiente para frenar la narcopolítica en Guerrero?


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