Monclova cierra el Festival Flores y Calaveras con la Alumbrada 2026 en el Panteón Guadalupe
Monclova, Coahuila.– Familias de la ciudad llenaron el Panteón Municipal Guadalupe la tarde y noche del 2 de noviembre para participar en la Alumbrada 2026, el acto que puso punto final al Festival Flores y Calaveras. El alcalde Carlos Villarreal encabezó la jornada organizada por el ayuntamiento, en la que se combinaron veladoras, flores, música y presentaciones artísticas para recordar a quienes ya no están.
El programa cultural arrancó con la presencia de Paula Aguayo, ganadora de la pasarela de catrinas, y continuó con la Orquesta de Cuerdas de la Escuela Pulso Music y una procesión acompañada por el grupo de danza del ICC. Más tarde, alumnos de UANE Monclova presentaron la obra teatral La gran travesía, mientras el Grupo Voces interpretó un popurrí musical y hubo danza folklórica. Alrededor de las ocho de la noche, el grupo Carreta de Locos estrenó Noches de Espanto, dirigida por Elizabeth Valdez, y el Mariachi Juventud cerró la velada.
La Alumbrada formó parte de una serie de actividades que se realizaron a lo largo de octubre y noviembre en distintos puntos de la ciudad —miradores, centro histórico y el propio panteón— con el objetivo de acercar las tradiciones del Día de Muertos a las familias y mantenerlas vigentes entre las nuevas generaciones.
Una tradición que ilumina la memoria
El Día de Muertos, celebrado el 1 y 2 de noviembre, es una de las fiestas más arraigadas en México. En ella se mezclan raíces prehispánicas y elementos católicos: se preparan ofrendas, se limpian y adornan las tumbas con cempasúchil y veladoras, y se comparte la creencia de que las almas de los difuntos regresan para convivir con sus familiares. En Monclova, la práctica de reunirse de noche en el panteón para “alumbrar” las lápidas se ha convertido en el momento central de la conmemoración local. Miles de personas acuden cada año a acompañar a sus muertos, convirtiendo el camposanto en un espacio de encuentro familiar más que de duelo.
El Panteón de Guadalupe, más de un siglo de historia
El Panteón Municipal Guadalupe es el camposanto más antiguo que sigue en uso en Monclova. Se abrió a finales del siglo XIX o principios del XX (alrededor de 1899-1900), cuando los cementerios anteriores —entre ellos el que ocupaba los terrenos donde hoy está la escuela El Socorro, sobre el bulevar Pape— ya no daban abasto.
Uno de los primeros en ser sepultados allí fue el ingeniero y comerciante Sabás Dávalos, fallecido en 1900. Su tumba, de forma singular y fácil de reconocer cerca de la entrada principal, fue diseñada por él mismo. Con el tiempo, el Guadalupe recibió los restos de empresarios, humanistas, maestros, varios presidentes municipales y un área reservada a Veteranos de la Revolución. También alberga sepulcros de personas de origen extranjero que llegaron a la región en aquella época.
A lo largo de más de 120 años, el panteón se ha convertido en el lugar donde se reúnen generaciones enteras de familias monclovenses. Algunas llevan más de ocho décadas visitando las mismas tumbas. Aunque actualmente está saturado y enfrenta el deterioro natural de las construcciones más antiguas, sigue siendo el escenario principal donde la ciudad honra a sus muertos cada 1 y 2 de noviembre.
Con la Alumbrada 2026, Monclova reafirmó que recordar a quienes se adelantaron es también una forma de preservar la identidad y la convivencia familiar.