Caso de la CIA deja claro que el gobierno de Estados Unidos no confía en la 4T
Ciudad de México – La muerte de dos agentes de la CIA en un accidente en Chihuahua ha dejado al descubierto una verdad incómoda para el gobierno de la 4T: Estados Unidos ya no confía en las autoridades federales de Morena y Claudia Sheinbaum para manejar operaciones de seguridad sensibles, prefiriendo coordinarse directamente con gobiernos estatales de oposición y dependencias locales.
El incidente ocurrió la madrugada del 19 de abril en una zona montañosa de la Sierra Madre Occidental, en Chihuahua. Cuatro personas fallecieron: dos agentes de la CIA, el director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) de Chihuahua, Pedro Román Oseguera Cervantes, y su escolta Manuel Genaro Méndez. Regresaban de desmantelar uno de los laboratorios clandestinos de metanfetaminas más grandes encontrados en la región.
Lo más revelador es que, según admitió la propia presidenta Claudia Sheinbaum, el gobierno federal no estaba enterado de la operación ni de la presencia de los agentes estadounidenses. El operativo se planeó y ejecutó con conocimiento del gobierno de Chihuahua (PAN), la Fiscalía estatal y presuntamente elementos del Ejército, dejando completamente al margen a las autoridades de Morena.
Una desconfianza que duele
Este episodio confirma lo que fuentes diplomáticas y de inteligencia venían señalando en privado: Washington considera al gobierno de la 4T poco confiable o incapaz de controlar el territorio y combatir eficazmente al crimen organizado. En lugar de canalizar la cooperación a través de la Secretaría de Seguridad o la Presidencia, Estados Unidos opera por canales paralelos con contrapartes que sí le generan credibilidad.
La reacción de Sheinbaum —ordenar investigaciones, hablar de posible violación a la Constitución y exigir explicaciones a Chihuahua— refleja más molestia por haber quedado fuera del radar que una estrategia clara de soberanía. Mientras tanto, desde la Casa Blanca se ha criticado la falta de empatía del gobierno mexicano ante la muerte de los agentes estadounidenses.
Fractura expuesta
El caso no solo expone contradicciones en las versiones oficiales y posibles fallas en la coordinación, sino que pone en evidencia la debilidad del gobierno federal en materia de control territorial. Bajo la 4T, México parece haber perdido autoridad incluso ante su principal socio en la lucha contra el narco.
Mientras Sheinbaum defiende la soberanía y Morena busca culpables en la oposición, la realidad es contundente: Estados Unidos decidió actuar sin informar al gobierno central porque, simplemente, no confía en él. El accidente en Chihuahua no solo costó vidas, sino que dejó al descubierto una profunda fractura en la relación bilateral y en el control real del país por parte de la 4T.