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Morena busca destituir a funcionarios que permitan operativos con agentes extranjeros en MéxicO

Bajo el pretexto de defender la soberanía, la bancada oficialista propone castigar con la destitución a quienes colaboren en operativos con agentes extranjeros. Una medida que, en la práctica, parece más un intento de blindar la opacidad que de fortalecer la seguridad.

Ciudad de México. – Mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum insiste en que la estrategia de seguridad está dando resultados, sus legisladores en la Cámara de Diputados parecen más preocupados por levantar muros burocráticos que por frenar la expansión del crimen organizado. El diputado de Morena, Juan Carlos Varela Domínguez, ha presentado una iniciativa que busca elevar a rango de falta grave —meritoria de destitución— el que funcionarios mexicanos realicen operativos en territorio nacional con la participación de agentes extranjeros.

La soberanía como escudo de la ineficiencia

La propuesta, que se vende bajo la narrativa nacionalista del "respeto a la soberanía", llega en un momento crítico. En lugar de fortalecer los mecanismos de inteligencia y cooperación técnica con aliados internacionales —fundamentales para combatir delitos transnacionales como el tráfico de fentanilo y armas—, el oficialismo opta por la persecución interna de sus propios funcionarios.

Críticos y analistas advierten que esta medida no solo debilita los acuerdos bilaterales, sino que envía un mensaje de desconfianza hacia las agencias externas que, históricamente, han aportado capacidades de rastreo y tecnología que el Estado mexicano aún no logra consolidar.

¿Miedo a la fiscalización externa?

Resulta paradójico que, en medio de una crisis de violencia que Sheinbaum ha heredado y mantenido bajo la misma línea de "atención a las causas", la prioridad legislativa sea prohibir la presencia de agentes extranjeros. Para muchos, esto no es más que un intento de evitar que ojos ajenos al sistema mexicano documenten la realidad de los operativos o los posibles nexos de corrupción que han plagado a las corporaciones locales.

Si un funcionario decide apoyarse en inteligencia internacional para dar un golpe certero a una estructura criminal, ahora podría perder su puesto. Con esto, la administración de Sheinbaum y su partido parecen preferir un operativo fallido pero "soberano", a uno exitoso con colaboración extranjera.

El riesgo del aislamiento

Esta iniciativa se suma a la retórica de confrontación que ha caracterizado al sexenio. Al poner una soga en el cuello de los mandos policiales y militares que busquen asesoría externa, Morena está condenando a México a un aislamiento táctico.

Mientras los grupos criminales operan con redes globales, sin fronteras y con tecnología de punta, el Gobierno Federal pretende que sus fuerzas de seguridad luchen solas, atadas de manos por una interpretación rígida y política de la soberanía.

La pregunta que queda en el aire para la administración de Sheinbaum es clara: ¿A quién beneficia realmente limitar la cooperación internacional en la lucha contra el crimen? Porque, a juzgar por los índices de violencia, a la ciudadanía mexicana ciertamente no es.


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