Sheinbaum minimiza el reconocimiento de EU a Harfuch y lo atribuye a una táctica para dividir al gabinete
Por Redacción
Ciudad de México.— En su conferencia matutina de este miércoles 2 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo restó peso al reconocimiento que autoridades de Estados Unidos han hecho al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, y lo enmarcó como parte de una estrategia de injerencia para generar divisiones al interior del gobierno.
La mandataria señaló que Washington busca “debilitar” al gobierno mexicano con señalamientos sobre presuntos nexos de políticos con el crimen organizado. “Es una de sus estrategias, no de ahora, de siempre. Generar divisiones al interior del gabinete de seguridad; generar divisiones al interior del gabinete federal. Son tácticas que usan ellos de injerencia”, afirmó.
Según Sheinbaum, esa operación se topa “con pared” porque, dijo, el gabinete de seguridad mantiene “una unidad enorme”. También vinculó la presión estadounidense a intereses electorales de la administración de Donald Trump de cara a las elecciones intermedias de noviembre de 2026.
El mensaje ocurre semanas después de que el director de la DEA, Terrance Cole, presentara a García Harfuch como “socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos” en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC) celebrada en Buenos Aires. Cole destacó su trayectoria, el atentado que sobrevivió en 2020 y la colaboración bilateral contra organizaciones criminales.
En agosto, la propia presidenta ya había calificado de “doble discurso” ese reconocimiento: por un lado, el elogio público a Harfuch; por el otro, acusaciones de colusión de estructuras del gobierno mexicano con el narcotráfico. Entonces admitió que dudó de enviar al secretario a un foro organizado por la DEA y que la decisión se tomó por votación del gabinete de seguridad.
El contraste es político. Harfuch se ha convertido en el interlocutor preferido de Washington en materia de seguridad: comunicación cotidiana con la DEA, intercambio de inteligencia y operativos coordinados, incluido apoyo tecnológico estadounidense en la operación contra Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”. Al mismo tiempo, la relación bilateral arrastra tensiones por aranceles, migración, el caso Rocha Moya y las exigencias de extradición.
Al minimizar el reconocimiento a su secretario, Sheinbaum no niega la cooperación. La reclasifica: no como un aval a la estrategia mexicana, sino como una palanca para abrir brechas dentro del movimiento y del gabinete. El mensaje de hoy refuerza la línea que ha sostenido en su segundo informe: unidad interna, soberanía no negociable y “cooperación sin subordinación”.
Lo que queda en el aire es si el elogio de la DEA a Harfuch es, como dice Palacio Nacional, una táctica para dividir, o si revela una fisura más simple: Washington distingue entre el funcionario con el que sí trabaja y el resto del proyecto político al que sigue presionando.