Balean la casa de Elvis Guerra, la artista muxe que bordó el vestido de Sheinbaum
Por Redacción Es Informativo
Tres días después de que Claudia Sheinbaum diera el Grito con un saco bordado a mano en Juchitán, dos personas en motocicleta dispararon contra la casa de quien ayudó a hacer esa prenda.
Ocurrió la noche del viernes 18 de septiembre, en el callejón Enrique Jiménez, Novena Sección de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. La fachada quedó marcada. No se reportaron heridos. La Fiscalía General del Estado aseguró tres casquillos y abrió investigación en la Vicefiscalía Regional del Istmo.
La primera línea oficial es clara: extorsión. Elvis Guerra, poeta, traductora y artesana muxe, fundadora del Taller Biulú, lo dijo en video al día siguiente. Relató amenazas constantes después de inaugurar un salón de fiestas. “Nos tirotearon la casa y nos amedrentaron”, denunció. Pidió a Sheinbaum y al gobernador Salomón Jara que no trataran el caso como anecdótico: “Hay cientos que han tenido que huir de Juchitán por miedo a denunciar.”
Guerra no diseñó sola el vestido del 15 de septiembre. Thelma Islas Lagunas y Crystel S. Martínez Torres hicieron el diseño; Saúl Mosqueda, la confección. El bordado con aguja de gancho —flores sobre fondo negro, técnica del Istmo— lo trabajaron Guerra, Dayari Ramírez, Reyna Montero y Lorena Martínez. Sheinbaum agradeció en público que la prenda representara “las tradiciones de México”. El taller se volvió viral. El sábado, la misma artista pedía que no la mataran por abrir un negocio.
La Fiscalía identificó a los agresores: un hombre y una mujer que huían en moto. Hasta la mañana de este lunes no hay anuncio de captura. Sí hay respuesta política. Sheinbaum llamó personalmente a Guerra el sábado, le dijo que no habría impunidad y comprometió un operativo de la SSPC en Juchitán. Jara Cruz también ofreció medidas y el mecanismo de protección.
El dato de fondo no es el vestido. Juchitán ya aparecía en diagnósticos estatales de 2026 como primer lugar en Oaxaca en homicidio doloso y en extorsión, y entre las ciudades del país con más homicidios. El cobro de piso a un salón recién abierto encaja en esa rutina. Lo excepcional es que la víctima acababa de vestir a la presidenta. Eso aceleró el teléfono de Palacio. No resuelve, por sí solo, por qué abrir un negocio en la Novena Sección termina en balazos.
Guerra lo dejó dicho: no pide un favor personal. Pide que Juchitán deje de ser un lugar del que hay que irse para seguir vivo.