¿Claudia Sheinbaum mintió o le ocultó información a los mexicanos?
El caso del avión Hércules C-130 de Estados Unidos siembra más dudas que claridad
El aterrizaje de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en el Aeropuerto Internacional de Toluca ha desatado una fuerte polémica y ha puesto en entredicho la veracidad de la información proporcionada por la presidenta Claudia Sheinbaum, así como el respeto a los procedimientos constitucionales en materia de soberanía nacional.
En un primer momento, la mandataria federal aseguró que el arribo de la aeronave tenía como único propósito el traslado de personal para labores de capacitación. Sin embargo, posteriormente se confirmó que el avión fue utilizado para el envío de un narcotraficante a Estados Unidos, como parte de un operativo de cooperación bilateral en materia de seguridad.
La controversia se profundiza al conocerse información oficial que señala que el Ejecutivo federal sí envió una solicitud de permiso al Senado de la República para el ingreso del avión militar estadounidense, pero dicho permiso nunca fue autorizado por la Cámara Alta, como lo establece la Constitución mexicana para el ingreso de fuerzas armadas extranjeras al territorio nacional.
Este hecho abre un nuevo y delicado frente de cuestionamientos: si el permiso no fue aprobado por el Senado, ¿bajo qué fundamento legal aterrizó y operó el avión Hércules C-130 en México?, ¿se violentó el marco constitucional?, ¿se actuó al margen del control legislativo?
La contradicción entre las versiones oficiales, sumada a la falta de autorización senatorial, convierte este episodio en un asunto de alta sensibilidad política, jurídica y diplomática. No se trata únicamente de un problema de comunicación, sino de un posible incumplimiento de los procedimientos que garantizan la soberanía y el equilibrio entre poderes.
El cambio en la narrativa presidencial deja abiertas preguntas clave: ¿la presidenta no contaba con información completa al momento de declarar?, ¿se ocultó deliberadamente el verdadero objetivo del vuelo?, o ¿se buscó minimizar un hecho que contradice el discurso de soberanía que Morena ha defendido durante años?
Hasta ahora, el gobierno federal no ha ofrecido una explicación clara, detallada y cronológicamente verificable que disipe las dudas. Por el contrario, el caso del Hércules C-130 ha profundizado la percepción de opacidad y ha encendido alertas sobre la legalidad de la operación.
La disyuntiva para la opinión pública es clara: o la presidenta Claudia Sheinbaum mintió, o decidió ocultar información relevante a los mexicanos. En cualquiera de los dos escenarios, el resultado es el mismo: más dudas, menos transparencia y un nuevo golpe a la credibilidad del gobierno federal.
Mientras no exista una aclaración contundente y documentada, el caso del avión Hércules seguirá siendo un símbolo de las inconsistencias del discurso oficial y de la fragilidad con la que se está manejando un tema tan delicado como la seguridad nacional