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Goles sí, organización no: El calendario escolar 2026 es un "caos" de propuestas.

Lo que debería ser una gestión administrativa de rutina se ha convertido en el nuevo episodio de "yo tengo otros datos" dentro del gabinete federal. Mientras los padres de familia y docentes intentan planear el cierre del ciclo escolar 2026, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Presidencia parecen estar jugando al "teléfono descompuesto".

Mario Delgado

Hace apenas unos días, el secretario de Educación, Mario Delgado, anunció con bombo y platillo que ya había humo blanco: las clases terminarían el 5 de junio. El argumento parecía "atender" las demandas sociales (y climáticas): evitar que los niños sufran las olas de calor extremo y, de paso, despejar el camino para el furor del Mundial.

Sin embargo, el gusto duró poco. Como si se tratara de una corrección de último minuto en una tarea escolar, la presidenta Claudia Sheinbaum salió a desmentir (o "matizar") a su propio secretario.

"Es una propuesta; todavía no hay un calendario definido", sentenció Sheinbaum, dejando a Delgado en una posición más que incómoda.

La SEP: Entre el calor, el fútbol y la improvisación

La crítica no es solo por la fecha, sino por la evidente falta de coordinación. Resulta alarmante que, en un tema que afecta a millones de familias, la Presidenta tenga que salir a decir que lo anunciado por el titular de la SEP es simplemente una "propuesta de los estados".

¿No se hablan entre ellos? ¿O es que el anuncio de Delgado fue un intento desesperado por ganar simpatía antes de tener los sustentos técnicos?

Los puntos clave del desorden:

  • La incertidumbre educativa: Docentes no saben si apretar el acelerador para evaluar o si seguir el plan original.

  • La política del "parche": Se proponen cambios al calendario para ajustarse a un evento deportivo y al clima, pero no hay una estrategia de fondo para rehabilitar escuelas contra el calor.

  • La autoridad debilitada: Si la palabra del Secretario de Educación no es definitiva, ¿qué peso tiene su gestión?


La educación no es un juego de propuestas

A estas alturas del sexenio, la ciudadanía esperaba una administración que funcionara como una maquinaria bien aceitada. En lugar de eso, vemos a una Presidenta que tiene que aplicar el clásico "dice mi mamá que siempre no" a su propio equipo.

Mientras en los despachos de la CDMX deciden si el fin de curso es el 5 de junio o no, en las aulas de Sonora o Veracruz los niños siguen estudiando a 40 grados, esperando que sus autoridades se pongan de acuerdo, al menos, en el uso de un calendario. Parece que la coordinación en la SEP, efectivamente, trae otros datos.


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