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La FGR no lo encuentra; Ojeda sí aparece: en el green

La Fiscalía General de la República dice que no puede localizar al almirante en retiro José Rafael Ojeda Durán, exsecretario de Marina, para entregarle un citatorio como testigo. En el Club Campestre de la Ciudad de México sí lo hallaron: jugando golf.

Según reportó este lunes Pascal Beltrán del Río en Excélsior, agentes del Ministerio Público federal informaron a la jueza Alejandra Ramírez de la Vega que el exfuncionario está ilocalizable. La periodista Pilar Mansilla documentó en Ovaciones que casi cada sábado se le ve en ese club, al sur de la capital, practicando su swing. Tras la publicación, un socio confirmó a Excélsior que este fin de semana, por primera vez en mucho tiempo, Ojeda no se presentó.

El contraste es el caso. En su columna de este lunes en El Universal, Mario Maldonado recuerda que la FGR investiga una red de huachicol fiscal que creció cuando Ojeda encabezaba la Secretaría de Marina. Los principales acusados son Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, sobrinos de su esposa, Sandra Luz Laguna Rivera. Ambos escalaron en la Armada hasta vicealmirante y contralmirante, con mando en zonas estratégicas y presunta influencia sobre aduanas marítimas.

Maldonado documenta que el contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar denunció la red por escrito ante Ojeda. Cinco meses después lo asesinaron en Manzanillo. Hay más marinos y una funcionaria de Colima ligados a esa estela de muertes. Un audio revelado por Aristegui Noticias muestra esa denuncia directa al entonces secretario.

Ojeda no está imputado. La Fiscalía sostiene que él denunció irregularidades y que acudió con Alejandro Gertz Manero. No hay, hasta ahora, una declaración ministerial pública que explique qué sabía, qué hizo con la denuncia de Guerrero y qué papel tuvo respecto de sus sobrinos.

Tampoco es un club cualquiera. Ovaciones y la columna Templo Mayor, de Excélsior, señalan que para ser socio residente se habla de una acción cercana a los dos millones de pesos y cuotas de unos 30 mil al mes, además de cartas de recomendación. Esas cartas, según el reportaje de Mansilla, vinieron de empresarios con contratos por asignación directa de la propia Marina en el sexenio pasado.

La FGR no lo ubica. El green, sí. El citatorio sigue sin entregarse. El huachicol fiscal y los muertos alrededor de esa red siguen esperando respuestas del hombre que entonces mandaba en Marina.


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