“Todos están muy comprometidos”: Morena minimiza audios de Marina del Pilar y niega acuerdos de militantes con EE. UU.
Ariadna Montiel, presidenta del partido, desestimó los comprometedores audios de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, en los que se evidencia su intención de filtrar minutas de las mesas de seguridad del Gobierno de México al FBI a cambio de destrabar un problema con su visa estadounidense.
Con la narrativa oficial de que “todos están muy comprometidos con la defensa de la soberanía nacional”, la cúpula guinda no solo defendió a la mandataria bajacaliforniana, sino que rechazó de tajo el reportaje de The New York Times que señala a más de una docena de legisladores y funcionarios de Morena por buscar contactos y acuerdos unilaterales con Washington.
La doble vara de la soberanía: ¿Transparencia o filtración?
El pragmatismo con el que Morena ha cobijado este caso contrasta drásticamente con la dureza discursiva utilizada contra la oposición. Al ser cuestionada sobre si el ofrecimiento de Marina del Pilar no constituía una flagrante violación a la soberanía —como el partido acusó en su momento a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos—, Montiel operó una marcada distinción retórica.
Para la dirigencia de Morena, lo de Chihuahua fue una "intervención sin consentimiento" de la CIA; lo de Baja California, un simple "diálogo aclarado" que, bajo el cobijo institucional, no pasa a mayores:
“Hay un diálogo que hemos conocido y que la gobernadora ha aclarado y que, sobre todo, como lo expresó esta mañana el secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, no vulnera ningún elemento de seguridad nacional”, justificó Montiel.
El matiz de García Harfuch como escudo
La defensa del partido se ha colgado del dictamen técnico de García Harfuch para minimizar el impacto legal y político de la filtración. Según la versión oficial, que la gobernadora ponga sobre la mesa la información estratégica del estado no vulnera la seguridad del país, porque la conversación grabada supuestamente solo refleja "los planteamientos que le hacen a ella" debido a su situación migratoria personal.
Sin embargo, el desdén hacia las revelaciones del New York Times deja una interrogante en el aire. Mientras Montiel insiste en que la política de sus militantes es "estar en el territorio hablando con la gente", los reportes de cabildeo informal y ofertas de información confidencial a agencias extranjeras abren una grieta en el discurso de la soberanía absoluta que el partido defiende en el escenario público.