Trump y Delcy Rodríguez se reúnen en Nueva York tras la detención de Maduro y el histórico acuerdo petrolero
NUEVA YORK.— En un hecho histórico que marca un viraje en la geopolítica del continente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvieron este viernes su primer encuentro bilateral en la ciudad de Nueva York. La reunión, confirmada por la Casa Blanca, se celebró casi nueve meses después de la detención de Nicolás Maduro en Caracas.
El evento tuvo lugar de manera privada en el hotel Lotte New York Palace, en el marco de la recepción ofrecida por el mandatario estadounidense a los líderes internacionales asistentes a la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU. A diferencia de otras citas bilaterales —como la mantenida con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski—, el diálogo se desarrolló a puerta cerrada y sin acceso a los medios de comunicación.
En la mesa de negociación acompañaron al mandatario estadounidense el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; la jefa de gabinete, Susie Wiles, y el subjefe de gabinete, Stephen Miller.
Un acercamiento inédito a kilómetros de la prisión de Maduro
Se trata de la primera reunión entre los jefes de Estado de ambas naciones en más de 11 años, luego del breve contacto que sostuvieron Barack Obama y Nicolás Maduro en la Cumbre de las Américas de 2015 en Panamá.
La cita diplomática ocurre a escasa distancia del centro penitenciario neoyorquino donde permanece recluido el expresidente Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos por narcotráfico tras haber sido capturado y depuesto por fuerzas estadounidenses el pasado mes de enero. Desde entonces, la administración Trump ha brindado su respaldo a Rodríguez —quien se desempeñaba como vicepresidenta— y restauró los nexos diplomáticos quebrantados desde 2019.
Bajo la sombra del acuerdo energético
El diálogo de alto nivel se da inmediatamente después de la firma de un polémico convenio bilateral mediante el cual Venezuela cedió a Estados Unidos el control de una quinta parte de sus reservas petroleras.
El acuerdo ha generado un intenso debate internacional y críticas de diversos sectores políticos, que acusan al gobierno estadounidense de priorizar los intereses energéticos y comerciales sobre el impulso a una transición democrática integral en la nación sudamericana.