Conocía los negocios, pero no se hace responsable: el intento de deslinde de Andy López Beltrán frente a Amílcar Olán
En un intento por contener el impacto político sobre su imagen y la de su partido, Andrés Manuel López Beltrán ("Andy") reapareció en un video de diez minutos para fijar su postura sobre los escándalos que lo rodean. El aspirante a una diputación local en Tabasco e hijo del expresidente rompió el silencio con una estrategia que combina el reconocimiento parcial de los hechos con la evasión de responsabilidades: admitió su relación personal con Jorge Amílcar Olán Aparicio —señalado como operador central de la red de contratos conocida como "El Clan"—, pero buscó deslindarse de inmediato de sus operaciones financieras, al tiempo que rechazó señalamientos sobre huachicol fiscal y acusó una "campaña de calumnias" por parte de los medios.
La maniobra del deslinde: admitir el vínculo, negar la intermediación
El eje central del mensaje de López Beltrán fue marcar distancia frente a la red de negocios de Amílcar Olán, un empresario cuyo crecimiento patrimonial al amparo de contratos públicos ha sido documentado por diversas investigaciones periodísticas. Para justificar la cercanía, Andy recurrió a un argumento de índole personal:
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El origen del nexo: Explicó que conoce a Olán desde hace años en Villahermosa, Tabasco, debido a que el empresario y su esposa cursaron la educación primaria juntos.
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La versión de los negocios: Afirmó que Olán se dedicaba originalmente al sector privado (venta de pisos y materiales de construcción) sin relación con el gobierno, y aseguró que ni él ni su familia intercedieron para beneficiarlo con contratos públicos durante la administración anterior.
Sin embargo, esta postura de "deslinde por desconocimiento" deja interrogantes de fondo. Pretender que la vertiginosa expansión comercial de un amigo cercano ocurrió de forma totalmente ajena a los círculos de poder donde se movía la familia presidencial resulta una coartada endeble. Admitir el vínculo pero declararse ajeno a sus consecuencias busca salvar su aspiración política en Tabasco a costa de desmarcarse de un socio que hoy resulta incómodo.
El frente del huachicol fiscal y la ausencia de carpetas judiciales
En cuanto a los señalamientos sobre una presunta vinculación con esquemas de contrabando de combustible (huachicol fiscal), López Beltrán negó de forma categórica haber tenido comunicación o reuniones con mandos de la Secretaría de Marina o con implicados detenidos. Sostuvo que no existe prueba alguna en su contra y que jamás habría sido omiso de haber conocido tales prácticas.
En el plano institucional, la fiscal general Ernestina Godoy ha precisado que no existe una carpeta de investigación ni una orden de aprehensión vigente en contra del hijo del expresidente. No obstante, en la discusión pública el tema sigue generando controversia debido a la opacidad con la que se han manejado las acusaciones cruzadas.
Ataque a la prensa como mecanismo de defensa
Ante la dificultad de desmontar con documentos las investigaciones que exhiben la red de tráfico de influencias, López Beltrán optó por trasladar la responsabilidad hacia los medios de comunicación y sectores opositores. En el tramo más confrontativo de su discurso, calificó a los periodistas de "enemigos del pueblo", acusándolos de orquestar una embestida mediática desde una posición de privilegio.
Esta narrativa de victimización busca cohesionar a su base de apoyo frente a un expediente cargado de polémicas recientes —que van desde cuestionados viajes de lujo hasta la revocación de su visa estadounidense—. Al final, el pronunciamiento de Andy López Beltrán aporta pocos datos nuevos sobre los contratos de Amílcar Olán, pero deja en evidencia la urgencia de la nueva clase política por sacudirse los costos de la corrupción apelando al ataque contra el periodismo.