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FGR bajo fuego por negligencia: escena contaminada y narconóminas en duda tras operativo contra “El Mencho”

Ciudad de México, 19 de marzo de 2026.— La Fiscalía General de la República (FGR) enfrenta duras críticas por su aparente falta de profesionalismo y graves omisiones en el manejo de la escena del operativo que resultó en la muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, el 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco.

La propia FGR admitió en un comunicado oficial que no resguardó de inmediato las cabañas donde se desarrolló la acción, argumentando que el lugar “no ofrecía condiciones mínimas de seguridad para el personal ministerial y pericial”. Esta decisión permitió que personas no autorizadas —incluidos periodistas de El Universal— ingresaran al sitio un día después, alterando y contaminando la escena del crimen.

Como consecuencia, la Fiscalía reconoció una “alta probabilidad de contaminación”, lo que impide determinar si los objetos e indicios difundidos públicamente, como las controvertidas “narconóminas” del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), realmente se encontraban allí originalmente o se preservaron conforme a protocolos legales. Esto rompe potencialmente la cadena de custodia, haciendo que tales evidencias pierdan valor probatorio en cualquier proceso judicial.

Expertos y analistas han calificado esta omisión como una falla grave de planeación y pericia técnica. El ministro en retiro de la Suprema Corte, José Ramón Cossío, cuestionó públicamente si el operativo fue de captura o de “exterminio”, destacando la falta de coordinación y el desconocimiento aparente de instancias superiores sobre el desarrollo de la acción. Otros críticos, en medios y redes, hablan de negligencia histórica o incluso posible encubrimiento, al permitir que un lugar clave quedara desprotegido ante riesgos de represalias del cártel.

La FGR abrió una investigación interna para determinar si servidores públicos incurrieron en irregularidades por no preservar el lugar, pero el daño ya está hecho: documentos que detallaban presuntos pagos millonarios a policías, funcionarios y hasta elementos de la propia Fiscalía —revelados por El Universal— ahora quedan en entredicho. Aunque la dependencia investigaba estas “narconóminas” desde noviembre de 2025 (según órdenes de aprehensión previas), la contaminación de la escena complica o invalida su uso como prueba clave contra redes de corrupción.

La contradicción es evidente: mientras autoridades como el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, incorporaron inicialmente las publicaciones periodísticas a las indagatorias, la FGR ahora se deslinda de su autenticidad por la ruptura de la cadena de custodia. Analistas señalan que esta secuencia revela deficiencias sistémicas en protocolos de aseguramiento en operativos de alto riesgo, especialmente cuando involucran líderes del crimen organizado.

El caso pone en jaque la credibilidad de la Fiscalía en uno de los golpes más mediáticos contra el narcotráfico en años recientes. Mientras el gobierno celebra la caída de “El Mencho”, las críticas por falta de profesionalismo y posibles responsabilidades penales de funcionarios se intensifican, recordando que en la lucha contra el crimen organizado, la preservación de la evidencia es tan crucial como la operación misma.


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