Show político y victimización: Tania Flores, exalcaldesa de Múzquiz, recurre a la narrativa de persecución para evadir graves señalamientos de corrupc
Saltillo / Múzquiz, Coahuila, 9 de enero de 2026 — La exalcaldesa de Múzquiz, Tania Flores Guerra (Morena), parece haber convertido su defensa legal en un espectáculo mediático constante, optando por victimizarse y acusar de “persecución política” ante los serios procesos judiciales que enfrenta por presunto ejercicio abusivo de funciones y asignación ilegal de contratos de obra pública.
Vinculada a proceso en diciembre de 2025 tras una audiencia maratónica de más de 18 horas, Flores Guerra es acusada por la Fiscalía Anticorrupción de Coahuila de irregularidades graves durante su gestión (2022-2024), con un presunto daño patrimonial que alcanza los 280 millones de pesos. Entre las imputaciones destacan la asignación directa irregular de obras, falta de licitaciones transparentes, posibles desvíos de recursos y otros abusos de autoridad que deterioraron la administración municipal.
En lugar de concentrarse en una defensa jurídica sólida, la exfuncionaria ha preferido transmisiones en vivo en redes sociales, donde mezcla acusaciones sin pruebas contra el gobernador Manolo Jiménez Salinas (PRI), llantos y denuncias de “persecución” por su militancia morenista. Incluso ha anunciado amparos federales y comparado su caso con otros de violencia política, mientras ignora el rechazo social evidente en el municipio y en eventos públicos.
Recientemente, durante la celebración del Día de Reyes en la Plaza de Armas de Saltillo (8 de enero), fue abucheada, empujada y confrontada por asistentes que la tildaron de “corrupta” y “ratera”, obligándola a retirarse entre gritos de rechazo. Videos virales muestran cómo un grupo de mujeres le arrebató un papel y la expulsó del evento, un incidente que ella atribuye a “personas enviadas por el gobierno”.
Sin embargo, críticos locales y columnas periodísticas lo interpretan como una consecuencia natural del descontento ciudadano por su gestión, y señalan que su propia presencia provocativa —convocando seguidores con mensajes ofensivos contra el gobernador— generó la confrontación.
Incluso excolaboradores directos han desmentido su versión. Karla Mónica Escalera, quien fue su secretaria del Ayuntamiento, ha calificado públicamente las acciones de Flores como un “circo mediático” destinado a victimizarse y desviar la atención de las irregularidades. Escalera rechaza la idea de persecución política y afirma que las investigaciones provienen de observaciones de la Auditoría Superior del Estado y denuncias legítimas por abuso de poder y corrupción durante la administración.
A pesar de que la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, pidió continuar las investigaciones sin sesgos políticos (comparando el caso con anomalías mayores en municipios priistas sin la misma intensidad), el debate en Coahuila se inclina hacia la percepción de que Flores Guerra usa la victimización como estrategia para evadir responsabilidades.
El caso, uno de los más mediáticos en el combate a la corrupción estatal, continúa con medidas cautelares que obligan a la exalcaldesa a presentarse periódicamente ante la autoridad judicial, mientras el rechazo popular y las críticas a su “show” se intensifican.