La tragedia de Columbine: la masacre que inspiró al asesino de Teotihuacán
Hace exactamente 27 años, el 20 de abril de 1999, dos estudiantes de último año de la Columbine High School, Eric Harris (18 años) y Dylan Klebold (17 años), llevaron a cabo una de las masacres escolares más impactantes y estudiadas de la historia de Estados Unidos.
Armados con rifles semiautomáticos, pistolas, escopetas recortadas y decenas de artefactos explosivos caseros, Harris y Klebold ingresaron al plantel alrededor de las 11:19 a.m. Su plan original incluía detonar bombas de propano en la cafetería para matar a cientos de personas y luego disparar a los sobrevivientes que huyeran. Las bombas fallaron en detonar.
Ante esto, los jóvenes iniciaron un tiroteo indiscriminado que duró aproximadamente 49 minutos. Mataron a 12 estudiantes y un profesor (13 víctimas mortales en total), hirieron a 23 personas por disparos y otras tres resultaron lesionadas al intentar escapar. La mayoría de las muertes ocurrieron en la biblioteca del colegio, donde los atacantes ejecutaron a varios estudiantes que se escondían bajo las mesas.
Al final del ataque, Harris y Klebold se suicidaron en la biblioteca. El saldo total del día: 15 muertos (incluyendo a los dos perpetradores) y más de 20 heridos.
Una tragedia que marcó un antes y un después
Columbine no fue el primer tiroteo escolar en Estados Unidos, pero sí se convirtió en el más emblemático y mediático de su época. Generó un debate nacional sobre control de armas, salud mental juvenil, bullying y la influencia de la violencia en videojuegos y música. También dio origen al llamado “efecto Columbine”: desde entonces, numerosos atacantes en tiroteos posteriores han citado, admirado o intentado emular a Harris y Klebold, convirtiéndolos en figuras casi mitificadas en ciertos círculos oscuros de internet.
A lo largo de los años se han creado “fandoms” perturbadores en redes sociales que romantizan a los agresores, un fenómeno que preocupa a autoridades y expertos en prevención de violencia.
El vínculo con el tiroteo en Teotihuacán
El lunes 20 de abril de 2026 —exactamente en el 27 aniversario de Columbine y también en el cumpleaños de Adolf Hitler—, Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, subió a la Pirámide de la Luna en la zona arqueológica de Teotihuacán, México, y abrió fuego contra turistas.
Entre las pertenencias del agresor se encontró un retrato generado por inteligencia artificial en el que aparecía junto a Eric Harris y Dylan Klebold. Además, las investigaciones preliminares indican que Jasso Ramírez admiraba la masacre de Columbine y mostraba interés en ideologías extremistas de ultraderecha.
En el ataque murieron una turista canadiense y resultaron heridos al menos 13 personas (la mayoría extranjeros). Jasso Ramírez se suicidó en el lugar, al igual que los perpetradores de Columbine.
Reflexión dolorosa
La tragedia de Columbine sigue cobrando víctimas indirectas casi tres décadas después. Su sombra se proyecta sobre nuevos actos de violencia que buscan notoriedad o emulación. Expertos en criminología advierten que la difusión excesiva de detalles de estos ataques puede contribuir a un “contagio” entre personas vulnerables.
En México, el tiroteo en Teotihuacán ha reabierto el debate sobre seguridad en sitios turísticos y arqueológicos, así como sobre la necesidad de fortalecer la detección temprana de señales de radicalización y admiración por masacres pasadas.
Ambas tragedias, separadas por 27 años y miles de kilómetros, comparten un final similar: atacantes que terminan con su propia vida después de sembrar dolor y muerte. Y dejan la misma pregunta sin respuesta fácil: ¿cómo prevenir que el odio y la fascinación por la violencia sigan cobrando vidas inocentes?
Las investigaciones en Teotihuacán continúan para determinar con exactitud el grado de inspiración de Jasso Ramírez en Columbine y otros elementos que motivaron su acto.