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Bajo la lupa de Nueva York: Los gobernadores de Morena que se citaron en Palacio tras la caída de Rocha Moya.

CIUDAD DE MÉXICO. – En lo que parece ser una operación de control de daños ante el escándalo de narcopolítica que sacude a la llamada "Cuarta Transformación", la presidenta Claudia Sheinbaum se atrincheró este jueves en Palacio Nacional con los gobernadores de Morena y aliados. Bajo el gastado pretexto de "revisar el sistema de salud", la reunión se da en el momento más crítico: con Rubén Rocha Moya bajo acusación formal en Nueva York y la DEA advirtiendo que la lista de funcionarios señalados apenas comienza.

El pase de lista bajo la sombra de la DEA

A la cita acudieron los rostros del poder morenista en los estados, quienes hoy caminan bajo la vigilancia de las agencias estadounidenses que han jurado perseguir a los cómplices del tráfico de fentanilo. Entre los asistentes que cruzaron el umbral de Palacio se encuentran:

  • Rocío Nahle (Veracruz)

  • Alfonso Durazo (Sonora)

  • Américo Villarreal (Tamaulipas)

  • Marina del Pilar Ávila (Baja California)

  • Mara Lezama (Quintana Roo)

  • Javier May (Tabasco)

  • Alejandro Armenta (Puebla)

  • Eduardo Ramírez Aguilar (Chiapas)

  • Yeraldine Bonilla (Gobernadora interina de Sinaloa)

La presencia de Bonilla es especialmente simbólica; acude en representación de un Sinaloa fracturado tras la licencia de Rocha Moya, acusado por la fiscalía de Nueva York de haber ganado su elección en 2021 mediante el secuestro de rivales y el robo de urnas ejecutado por "Los Chapitos".

"Es solo el comienzo": La amenaza que quita el sueño en Palacio

Mientras los gobernadores intentaban mantener la narrativa del IMSS-Bienestar ante la prensa, las palabras de Terrance Cole, director de la DEA, resonaban en el ambiente. Cole fue tajante al señalar que los funcionarios que cooperan con el narco son responsables de la muerte de miles de estadounidenses: "Puedo asegurar que esto es solo el comienzo de lo que está por venir en México".

La reunión parece ser un intento de Sheinbaum por cerrar filas y evitar que el "efecto dominó" de las investigaciones en Estados Unidos desestabilice a otros mandatarios estatales. Con el fiscal general interino de EE. UU., Todd Blanche, advirtiendo que habrá más denunciados, el cónclave de este jueves luce más como un búnker de sobrevivencia política que como una mesa de trabajo administrativo.


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