Gas Coahuila detonaría la economía y la autosuficiencia: México le compra a Texas lo que Coahuila podría producir
La presidenta Claudia Sheinbaum lo reconoció sin rodeos: México depende en al menos un 75% de las importaciones de gas natural que provienen de Estados Unidos. La demanda nacional ronda entre los 8,000 y 9,000 millones de pies cúbicos por día, y más de 6,000 millones de esos pies cúbicos se importan cada día. 
En 2025, México rompió récord en importaciones de gas natural desde Estados Unidos, cubriendo el 76% de su demanda, según la Agencia Internacional de Energía. Las importaciones acumularon su tercer año consecutivo al alza. 
La paradoja es mayúscula: cada día, alrededor de 6,400 millones de pies cúbicos de gas cruzan la frontera desde Texas hacia México. El clima en Texas, sus precios, su política energética: todo eso ya dicta buena parte del pulso eléctrico de México. La mitad de la electricidad que se genera en el país sale precisamente de plantas que queman ese gas importado. 
Y la respuesta podría estar en Coahuila
El proyecto Gas Coahuila se centra en la cuenca Sabinas, que forma parte de la misma formación geológica que se extiende hacia el sur de Texas, precisamente las áreas cercanas a Eagle Pass y Laredo donde actualmente se genera esa riqueza energética que México le compra a Estados Unidos. 
El gobernador Manolo Jiménez Salinas comparó la magnitud potencial del proyecto con el impacto que tuvo Altos Hornos de México en su momento, señalando que podría equivaler a “dos AHMSA” en términos de dinamismo económico, con empleos directos en extracción, servicios, transporte, construcción y proveeduría local. 
El reto: convencer a la federación
La presidenta Sheinbaum ha dicho que el objetivo es reducir la importación de gas, aunque reconoce que no se puede llevar a cero. “No se puede reducir a cero, pero sí disminuir la dependencia”, afirmó. 
Sin embargo, en el escenario más optimista, las importaciones podrían bajar solo de 76% a alrededor de 50-55% del consumo hacia 2030. En el escenario inercial, la dependencia se mantiene por encima del 70%. 
En ese contexto, Gas Coahuila no es solo un proyecto regional: es una respuesta concreta a una vulnerabilidad nacional que la propia presidenta ya reconoció públicamente.