Atenco pone alto a Sheinbaum: Sin agua no hay paso.
Lo que debía ser un evento para conmemorar el Plan de Justicia por los 20 años de la represión en San Salvador Atenco, terminó convirtiéndose en un nuevo recordatorio de las carencias básicas que azotan al Estado de México. Este domingo, el paso de la presidenta Claudia Sheinbaum fue frenado en seco por habitantes que, ante la desesperación, utilizaron el bloqueo carretero como única vía para ser escuchados.
Negociación desde la ventanilla: "Si levantan el plantón, los atendemos"
La carretera México-Lechería fue el escenario donde la comitiva presidencial quedó atrapada por un grupo de manifestantes que denuncian una crisis severa de agua. La mandataria, desde su camioneta negra, entabló una negociación directa que deja ver la dinámica actual de atención a crisis:
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La demanda: Los pobladores exigen que el pozo local sea administrado por un comité ciudadano aprobado por asamblea.
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La respuesta: Sheinbaum condicionó la atención oficial. “Se va a ir con ustedes al pozo... pero sí tienen que ayudar a levantar el plantón”, sentenció antes de contactar vía telefónica al titular de la Conagua, Efraín Morales.
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El compromiso: Solo tras la promesa de que el funcionario revisaría la situación en ese mismo instante, los inconformes accedieron a liberar la vía.
Crítica: La escena de ciudadanos gritando "no nos abandone" y "ayúdenos" mientras rodean el vehículo presidencial evidencia una gestión de recursos hídricos que sigue operando bajo presión y soluciones de último minuto, más que bajo una infraestructura eficiente y preventiva.
Mientras las soluciones sigan dependiendo de un compromiso verbal arrancado desde la ventana de una camioneta para poder avanzar, la gestión del agua en el país seguirá pareciéndose más a una respuesta de emergencia que a un derecho humano garantizado.