"¿Qué intención hay con exhibirlos?": Sheinbaum defiende a Durazo y Villarreal tras revocación de visas por EE. UU.
Una vez más, el Gobierno Federal prefiere lanzar cortinas de humo y acusar "complots" antes que enfrentar la realidad. Ante la revelación de que Estados Unidos investiga y revocó las visas de los gobernadores morenistas Alfonso Durazo (Sonora) y Américo Villarreal (Tamaulipas) por presuntos nexos con el crimen organizado, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por su mejor estrategia: desviar la atención y victimizarse.
En lugar de exigir una investigación interna o mostrar preocupación por la gravedad de los señalamientos que pesan sobre dos de sus activos políticos más importantes, la mandataria utilizó el micrófono de Palacio Nacional para cuestionar las intenciones de la prensa y de las autoridades estadounidenses.
"¿Qué intención hay con quitar la visa y, además, hacerlo público?", reprochó Sheinbaum, mostrando más molestia por la pérdida de la privacidad de sus funcionarios que por las razones que habrían llevado a Washington a tomar tal decisión.
El guion de siempre: "Son campañas para infundir temor"
La investigación, revelada por el prestigioso diario Los Angeles Times, señala que ambos mandatarios estatales están bajo la lupa del gobierno estadounidense. Aunque actualmente pueden ingresar a EE. UU. bajo un permiso especial debido a sus cargos, la restricción de sus visas de turista es una señal de alerta diplomática y de seguridad que cualquier gobierno serio tomaría con pinzas.
Sin embargo, para la llamada "Cuarta Transformación", el problema no es que haya gobernadores bajo sospecha de colaborar con el narcotráfico; el problema es que la información se "filtre". Sheinbaum acusó a "algunos sectores" de querer asustar a la población:
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La narrativa oficial: Según la presidenta, estas filtraciones buscan mandar el mensaje de "aguas, te van a quitar la visa".
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La realidad ignorada: Se ignora el fondo del asunto, que es la seguridad nacional y la integridad institucional de Sonora y Tamaulipas, dos de los estados más golpeados por la violencia.
La política de los "buenos deseos" frente al crimen
Para cerrar el control de daños, la presidenta llamó a sus gobernadores a "estar tranquilos", apelando al viejo discurso moralino del régimen: “Cuando uno está tranquilo con sus convicciones... pueden venir estas cosas”.
Con esta respuesta, el gobierno de Sheinbaum deja claro que, ante las sospechas de corrupción y vínculos delictivos en sus filas, la postura oficial no será la transparencia ni la rendición de cuentas, sino el cobijo político y la desacreditación de las investigaciones internacionales. Al final, para el discurso oficial, siempre es más fácil sembrar la duda sobre el mensajero que limpiar la casa.