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La tranquilidad coahuilense que Morena envidia (y no replica)

Por Gabo Valgar.

Saltillo, Coahuila – 2 de marzo de 2026

La presidenta Claudia Sheinbaum paseó por Coahuila como quien camina por su propia casa: sin blindaje extremo, sin tanques en las calles, sin zozobra. En Monclova, Saltillo y San Pedro, supervisó obras, entregó apoyos y habló de futuro en un ambiente de calma absoluta. Cero incidentes, operativos discretos y una entidad que se mantiene en paz pese al caos nacional tras la caída de “El Mencho”.

Ahora, contraste brutal: en Sinaloa —específicamente Mazatlán y Culiacán—, la misma presidenta llegó bajo un fuerte dispositivo militar: perímetro amplio, vehículos blindados Humvee y Ocelot, Ejército, Guardia Nacional y Marina en alerta máxima. “Sinaloa no está solo”, dijo, mientras la entidad seguía envuelta en guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa: narcobloqueos, balaceras e incendios crónicos.

Y lo peor: el mismo día que Sheinbaum iniciaba su gira por el sur de Sinaloa (27 de febrero de 2026), fue hallada asesinada Rubí Patricia Gómez Tagle, madre buscadora del colectivo Corazones Unidos por una Misma Causa. La activista, de 38 años, buscaba a su hijo Édgar Daniel desaparecido en mayo de 2025. Su cuerpo apareció en su domicilio en Mazatlán con heridas de arma punzocortante. Colectivos como Sabuesos Guerreras lo calificaron como un “mensaje del crimen organizado” y un “desafío al Estado”, justo mientras la presidenta y su Gabinete de Seguridad hablaban de reducción de homicidios.

El contraste no miente: en Coahuila, gobernanza responsable y coordinación efectiva permiten que la presidenta enfoque en lo positivo sin miedo. En Sinaloa —bastión de Morena—, el despliegue masivo es la norma porque “abrazos, no balazos” no frena al crimen; solo lo contiene con tanques, mientras madres buscadoras pagan con su vida el precio de exigir justicia.

Coahuila no es utopía, pero sí prueba que la seguridad se construye con inteligencia, prevención y cero complacencia. Mientras Morena gobierna con discursos y operativos reactivos, aquí vivimos la tranquilidad que México anhela. ¿Lección para la 4T? La paz no se decreta desde Palacio; se gana en las calles. Y Coahuila lo demuestra todos los días, sin que una madre tenga que morir para recordarlo.


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