Claudia Sheinbaum Agradece, Mientras los "Me Divierte" aplastan la Carta de AMLO
En un giro que raya en el cinismo o en una desconexión preocupante, la presidenta Claudia Sheinbaum no tardó en reaccionar a la reciente carta publicada por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, en la que este defiende a políticos mexicanos señalados por el gobierno estadounidense —incluyendo al polémico gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya—.
"Le agradezco enormemente el apoyo", soltó Sheinbaum sin titubear.
Una declaración que deja claro que la línea de mando y la narrativa oficial se mantienen intactas, sin importar qué tan comprometedoras sean las acusaciones vecinales o qué tan cuestionables sean los personajes defendidos. Para la mandataria, la prioridad sigue siendo blindar el legado del expresidente por encima de cualquier asomo de autocrítica.
El Despertar de las Redes: Del "Amor con Amor se Paga" al "Me Divierte"
Sin embargo, el verdadero termómetro de esta situación no estuvo en los micrófonos de la conferencia matutina, sino en el implacable tribunal de las redes sociales. Algo está cambiando en el ánimo social: el mito del apoyo incondicional parece estar llegando a su fin y la gente comienza a despertar del letargo.
Ayer, tras un periodo de relativo silencio, AMLO reapareció en las plataformas digitales para lanzar su misiva de defensa. Pero la respuesta del público no fue la de los viejos tiempos de aplausos unánimes y hordas de "Me Gusta". En un fenómeno inédito para la cuenta del tabasqueño, la publicación ya supera las 100,000 reacciones de "Me Divierte".
El Grito de la Conversación: "Basta de Defender Narcopolíticos"
Más allá de la mofa interactiva, el verdadero golpe de realidad para el oficialismo se encuentra en la sección de comentarios. Lejos de las porras automatizadas de los bots, los usuarios reales hicieron notar su hartazgo con una severidad pocas veces vista en ese perfil.
Entre los comentarios más destacados y con mayor interacción, la constante fue una sola: la indignación total ante un gobierno que parece empeñado en usar el poder del Estado para proteger a presuntos criminales.
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"Ya basta de usar la soberanía como excusa para defender a narcopolíticos", sentenciaba un usuario, acumulando miles de réplicas de apoyo.
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Otros cuestionaban directamente la ética del movimiento: "¿Esta era la transformación? ¿Convertirse en el abogado de gobernadores bajo sospecha del crimen organizado?".
El sentir generalizado en la red no deja lugar a dudas: la narrativa de "víctimas de una campaña de desprestigio" ya no se sostiene. El ciudadano de a pie empieza a cuestionar por qué el aparato presidencial se activa de inmediato para proteger a un funcionario señalado, mientras las víctimas reales de la violencia en estados como Sinaloa siguen esperando justicia.
La Pérdida del Hechizo
Este aluvión de risas virtuales y reclamos frontales es sintomático. Lo que antes se recibía como un discurso de soberanía nacional, hoy es visto por una parte considerable de la ciudadanía como un chiste de mal gusto o un intento desesperado por tapar el sol con un dedo. El "blindaje" a Rocha Moya y compañía ya no convence con la misma facilidad.
Mientras Sheinbaum sigue agradeciendo la sombra y el cobijo de su mentor, el antiguo "pueblo sabio" digital parece estar perdiendo el respeto al dogma. Cuando la complicidad y la defensa de lo indefendible se convierten en motivo de rechazo y burla colectiva, la narrativa oficial empieza a agrietarse. La pregunta ahora es si en Palacio Nacional seguirán ignorando el hartazgo ciudadano o si se darán cuenta de que el despertar de las redes suele ser el preludio del cobro de facturas en las urnas.