Luisa Alcalde deja la dirigencia de Morena
En un movimiento que deja más dudas que certezas sobre la institucionalidad del partido en el poder, Luisa María Alcalde Luján anunció su salida de la dirigencia nacional de Morena. ¿El motivo? Un nuevo puesto bajo el brazo: la titularidad de la Consejería Jurídica en el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Lo que inició en octubre de 2024 como un proyecto para "consolidar al movimiento", terminó siendo un paso fugaz. Alcalde, quien apenas cumplía seis meses al frente del partido, utilizó sus redes sociales para confirmar que prefiere la comodidad del gabinete que el trabajo de tierra en la formación política más grande de México.
¿Militancia real o números alegres?
En su despedida, la funcionaria no perdió la oportunidad de presumir cifras que, bajo la lupa, resultan sorprendentes. Aseguró que durante su breve gestión, el padrón de Morena saltó de 3 a 12 millones de afiliados. Este crecimiento "milagroso" de 9 millones de personas en tiempo récord levanta sospechas sobre la veracidad y la solidez de una militancia que parece inflarse más por conveniencia gubernamental que por convicción ciudadana.
"Cargos, no encargos": El escudo de la burocracia
Anticipándose a la lluvia de críticas por su salida prematura, Alcalde lanzó la frase de rigor del movimiento: "Aquí no estamos por los cargos, sino por encargos". Sin embargo, esta retórica parece ser la excusa perfecta para justificar el "chapulineo" institucional, donde los liderazgos partidistas son vistos como meros trampolines para asegurar una silla en el presupuesto federal.
Los puntos críticos de su salida:
• Fugacidad: Su paso por Morena fue insuficiente para generar una estructura propia, dejando al partido en la incertidumbre de una nueva elección interna.
• Falta de Autonomía: La salida de Alcalde confirma que las decisiones del partido se siguen tomando desde la oficina presidencial, restándole peso a la vida interna de Morena.
• Perfil Político en Área Técnica: Su llegada a la Consejería Jurídica pone en duda si habrá rigor legal o simplemente una defensa política de las reformas de Sheinbaum.
Mientras Alcalde se prepara para la congeladora, Morena queda, una vez más, a la espera de un sin la distracción de una "oferta muy casual" en el gobierno.