"No tenemos el poder para imponerlo": Ebrard admite que México no puede obligar a EU a regresar al libre comercio sin aranceles
Ciudad de México.– En una declaración que evidencia el pragmatismo —y para muchos, la preocupante resignación— de la política exterior mexicana, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, admitió este lunes que el Gobierno Federal ha renunciado a defender el modelo de libre comercio tradicional sin aranceles con Estados Unidos. La razón esgrimida por el funcionario fue tajante: el país simplemente no tiene el poder económico para plantarse con firmeza ante los dictados de Washington.
Durante su conferencia de prensa, Ebrard minimizó el desmantelamiento del sistema "duty free" (libre de impuestos), justificando la inacción del gobierno bajo el argumento de que las agresivas políticas proteccionistas de la administración de Donald Trump han vuelto obsoleta la defensa del libre mercado.
"El sistema anterior era ‘duty free’. No pagas ningún arancel. Ese sistema ya no funciona. Vean todas las decisiones que tomó la administración Trump. Todas son en contra de eso”, justificó el funcionario, en lo que críticos del sector empresarial ya califican como una validación anticipada de los golpes comerciales de la Casa Blanca.
La retórica de la resignación
La postura de la Secretaría de Economía marca un drástico contraste con el discurso oficialista de soberanía económica. Lejos de buscar mecanismos legales o aranceles espejo para defender a la industria nacional frente al nuevo esquema estadounidense de impuestos diferenciados, el gobierno ha optado por asumir el rol de espectador frente a la relocalización forzada de empleos que Trump impulsa hacia su propio territorio.
Al ser cuestionado sobre la falta de combatividad para restaurar los acuerdos del pasado, Ebrard optó por el realismo de la debilidad:
"¿Cuál debe ser nuestro objetivo? ¿Regresar al mundo anterior? Pues no, porque no tenemos el poder para imponerlo. Si nosotros fuéramos la economía más grande del mundo, les diría, pues sí... Pero no somos la economía más grande del mundo”.
De socio comercial a competidor del montón
Ante la incapacidad de sostener el arancel cero generalizado, la "nueva estrategia" de la administración federal se reduce ahora a una competencia de supervivencia frente a otras economías emergentes. En lugar de blindar la relación estratégica que costó décadas construir, México se conformará con pelear por las "sobras" arancelarias frente a 180 países.
-
El consuelo oficial: La defensa del gobierno radica en que, por ahora, México y Canadá aún conservan el 85% de sus exportaciones libres de aranceles. Sin embargo, analistas advierten que este porcentaje pende de un hilo ante la insistencia de Trump de imponer gravámenes generalizados.
-
La meta mínima: El plan de la Secretaría de Economía ya no es la excelencia ni el crecimiento, sino simplemente lograr que producir en México sea "menos costoso" que en Vietnam, Indonesia o China, apostando el futuro de los trabajadores mexicanos a la competencia por costos bajos.
Negociaciones opacas y bajo la agenda de EE. UU.
El entreguismo comercial también se refleja en la opacidad del proceso. Ebrard reveló que la Casa Blanca ya dictó sus exigencias sobre sectores clave como el acero, el aluminio, la industria automotriz y la seguridad económica. No obstante, el funcionario mexicano se escudó en un "acuerdo de confidencialidad" para no rendir cuentas a la ciudadanía ni a los sectores productivos afectados sobre las condiciones que se están aceptando.
Con la agenda marcada por Washington, los próximos capítulos de esta negociación se llevarán a cabo en desventaja:
-
16 de junio: México acudirá a Washington a entregar sus contrapropuestas, bajo la sombra de la presión arancelaria.
-
20 de julio: Se reanudarán las mesas en la Ciudad de México, con un gobierno federal que ya ha dejado claro que no dará la batalla por el libre comercio.