Viejo libreto oficial: Sheinbaum desempolva el discurso de los "provocadores" frente a las protestas de la CNTE
Veracruz, Ver. — En un movimiento que recuerda a las tácticas discursivas de los gobiernos que tanto criticó en el pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum recurrió este viernes a la vieja narrativa de los "infiltrados" y "provocadores" para deslegitimar las recientes y más radicales manifestaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en la Ciudad de México.
Desde su conferencia de prensa en Veracruz, la mandataria sembró la duda sobre la autenticidad del movimiento magisterial que mantiene en jaque al Centro Histórico, sugiriendo de manera abierta que quienes realizan destrozos podrían no ser docentes reales por el simple hecho de cubrirse el rostro.
"¿Maestros o provocadores?": El pretexto para amurallar el Centro Histórico
Bajo la lógica gubernamental, la violencia y los disturbios no son el reflejo de un magisterio inconforme o ignorado, sino de un complot que busca forzar una respuesta represiva por parte del Estado.
"No sabemos si son maestros porque llevan el rostro cubierto, que buscan provocar para que haya participación de la policía de la Ciudad de México", lanzó Sheinbaum, deslindando a la base magisterial de los métodos de presión más agresivos.
Con este argumento, la titular del Ejecutivo justificó la polémica decisión de su gobierno y de la mandataria capitalina, Clara Brugada, de blindar con enormes vallas metálicas el primer cuadro de la capital. Según la presidenta, el amurallamiento no es represión ni cerrazón, sino un "esquema de contención" necesario para evitar que los uniformados caigan en provocaciones.
El fantasma del Mundial 2026 y la tolerancia condicionada
El conflicto con el magisterio disidente escala en un momento sumamente incómodo para la administración federal, con el plantón de la CNTE cumpliendo más de una semana instalado de forma permanente en la calle 5 de Mayo, a las puertas de la inauguración del Mundial 2026.
A pesar del colapso vial y la presión logística que esto implica para la proyección internacional del país, Sheinbaum descartó tajantemente un desalojo forzado del campamento, asegurando que su administración se mantiene "abierta al diálogo". Sin embargo, la retórica empleada este viernes demuestra que el gobierno prefiere encapsular el conflicto tras muros de acero y sembrar desconfianza sobre los manifestantes antes que resolver de fondo las demandas laborales y salariales que originaron la movilización.
Al final, culpar a "fuerzas oscuras" y rostros tapados sigue siendo la salida más fácil para no asumir el costo político de una crisis educativa que no han sabido apagar.