Real Madrid cae 2-1 ante el Atlético: crisis de juego y polémica arbitral
Por Redacción Es Informativo
El Real Madrid perdió el clásico madrileño 2-1 ante el Atlético en el Riyadh Air Metropolitano. El escuadrón de los galácticos de José Mourinho sigue sin equilibrio, Vinícius Jr. no da el nivel y, encima, el derbi se enredó en una polémica arbitral que el propio técnico sacó a la palestra. La afición pide respuestas. Si no se cambian las cosas a fondo, la temporada no pinta nada bien.
El partido se rompió al inicio del segundo tiempo. Dean Huijsen derribó a Giuliano Simeone como último hombre dentro del área. El árbitro Miguel Ángel Ortiz Arias primero sacó amarilla; el VAR lo mandó a la pantalla y la tarjeta se convirtió en roja directa. Alejandro Grimaldo transformó el penal en el 53’. Seis minutos después, Jonathan David empujó un centro raso de Giuliano Simeone para el 2-0. Antonio Rüdiger descontó de cabeza al 89’, insuficiente.
Mourinho reaccionó en caliente: sacó a un Vinícius Jr. gris —sin remate a puerta, sin pases clave y con varias pérdidas— y a Arda Güler, e metió a Yan Diomande y a Rüdiger. El brasileño ya venía de un mal arranque de temporada; en el derbi su situación se volvió insostenible para parte de la prensa y de la grada. El técnico tardó en mover el banquillo y, cuando lo hizo, el Madrid ya estaba con diez y dos goles abajo.
La polémica no se quedó en la cancha. En conferencia, Mourinho llegó con fotos impresas de dos entradas del primer tiempo —una de Cristian Romero sobre Jude Bellingham y otra de Kang-in Lee sobre Federico Valverde— y dijo que eran “dos rojas claras”. Su tesis: si se pita lo que él considera justo, el Madrid juega 50 minutos 11 contra 9, no 11 contra 10. También cuestionó que se supiera el árbitro con una semana de antelación y que Ortiz Arias, de 41 años y sin experiencia internacional, no hubiera aguantado “la presión de los ochenta”. Diego Simeone, del otro lado, no entró al trapo.
El resultado deja al Madrid tercero, a un punto del Atlético y a seis del Barcelona, que sigue invicto. Segunda derrota liguera de los blancos. El silbato explica parte del enfado; no explica el once descompensado, el rendimiento de Vinícius ni la falta de lectura cuando el partido se pone cuesta arriba.
Si no hay correcciones de fondo —titulares, sistema y criterio en los partidos grandes—, el derbi no será un tropiezo aislado. Será el síntoma de una crisis que ya se veía venir.