PT y PVEM rechazan reforma electoral de Sheinbaum y abandonan mesa de diálogo sin acuerdo
Ciudad de México, 24 de febrero de 2026.– La reforma electoral promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum sufrió un revés significativo al interior de la coalición oficialista, luego de que el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) rechazaran aspectos centrales de la iniciativa y abandonaran la última reunión de negociación sin alcanzar ningún consenso.
Las principales discrepancias se concentraron en dos temas clave: la reducción sustancial del financiamiento público a los partidos políticos y la propuesta de modificar o disminuir el sistema de representación proporcional, incluyendo la asignación de diputaciones y senadurías plurinominales.
Durante las últimas semanas, la Secretaría de Gobernación había convocado mesas de diálogo con las dirigencias de ambos institutos con el objetivo de construir un acuerdo previo antes de presentar la iniciativa en el Congreso. Sin embargo, tras varias sesiones de trabajo —algunas de ellas extendidas por más de cuatro horas—, los representantes del PT y el PVEM mantuvieron su posición inflexible: no aceptarán cambios que reduzcan sus prerrogativas presupuestales ni alteren de manera significativa el mecanismo de plurinominales.
Al concluir la reunión más reciente, los negociadores de ambos partidos se retiraron sin que existiera un “humo blanco” ni avances concretos, dejando en claro que solo respaldarían una versión de la reforma que preserve el esquema actual en esos rubros. Fuentes cercanas a las conversaciones señalaron que tanto el PT como el PVEM consideran innecesaria una modificación profunda en este momento, sobre todo con las elecciones intermedias de 2027 aproximándose, y advirtieron que sin ajustes importantes no aportarían los votos necesarios para alcanzar la mayoría calificada en ambas cámaras.
Desde el Ejecutivo, la presidenta Sheinbaum ha sostenido que la propuesta —construida a partir de foros ciudadanos y consultas amplias— busca reducir los costos del sistema electoral y fortalecer la democracia participativa, por lo que no está dispuesta a presentar una versión “descafeinada” o diluida de su proyecto original.
Ante la ruptura del diálogo, los coordinadores de Morena en el Congreso confirmaron que impulsarán la iniciativa presidencial en sus términos originales, aunque reconocieron la complejidad de obtener las dos terceras partes requeridas (334 votos en la Cámara de Diputados y 85 en el Senado) sin el respaldo del PT y el PVEM, quienes aportan los legisladores decisivos para alcanzar esa mayoría.
Aunque se esperaba que la reforma fuera enviada formalmente al Poder Legislativo en los próximos días, el impasse con los aliados ha generado incertidumbre sobre si se realizarán ajustes de última hora o si el texto se presentará directamente para que la negociación se traslade al interior del Congreso.
Hasta el momento, ni el Partido del Trabajo ni el Partido Verde han emitido posicionamientos oficiales definitivos, aunque fuentes internas indicaron que esperarán conocer el documento final para definir su voto en las comisiones y el pleno. La oposición, por su parte, ya anticipa que calificará la propuesta como un intento de centralizar el control del sistema electoral.
La fractura temporal en la alianza Morena-PT-PVEM pone en entredicho uno de los objetivos prioritarios de la administración Sheinbaum en materia político-electoral para el presente periodo legislativo.